lunes, 22 de agosto de 2011

El palo ya no está para hacer Bolillos

Como ya se ha dicho y vuelto a decir -porque el feminismo si ha logrado mucho en este país- hace quince días el técnico de la selección colombiana de futbol, Hernán Darío “El Bolillo” Gómez, le propinó una golpiza a una mujer que le acompañaba en un bar de Bogotá. Por fortuna, esta vez algunas personas lo vieron; por fortuna, el ser una figura pública hizo que quienes presenciaron el episodio supieran a quién denunciar por este delito logrando que éste no pasara desapercibido, como ocurre con tanta frecuencia; por fortuna, el clima de opinión en Colombia ya no deja pasar de agache la rotunda evidencia de estas violencias.

Y quienes han asumido la “defensa” del Bolillo, le han hecho un flaco favor, también por fortuna. Primero fue la senadora conservadora Liliana Rendón (la parlamentaria más votada en Antioquia), quien sin ninguna señal de cordura fue soltando perlas de este calibre: “Si mi marido, que es una madre, me casca, yo me la gané”. Brillante la Senadora. Luego, al vicepresidente de Fedefutbol, Álvaro González, se le escuchó muy sobrado sosteniendo: “Que tal que Piedad Córdoba (…) hubiera sido la agredida. ¿No estaría todo el mundo aplaudiendo y felicitando al hombre que la agredió?”. Increíble pero cierto: figuras de semejante peso siguen sosteniendo que golpear a las mujeres no siempre es repudiable, pues habrá algunas que se lo merecen.

Ayer, canaleando en noche de domingo, me tropecé con el tema en el programa “Veredicto” de Canal Capital, donde apareció este señor González como defensa en el caso “Bolillo”, trayendo a otros amigos de ambos como testigos de que “Hernán es un gran hombre que merece otra oportunidad” y volviendo a echar el cuento de Piedad Córdoba sin corregirlo en nada. Que oso, de verdad. Al final la Fiscalía ganó con 79% de la votación a su favor.

Lo que no entiende el mismo Bolillo (que presenta una carta de renuncia pero no irrevocable, muy seguro de que no se la van a aceptar) y sus paupérrimos defensores, es que por muy “valiente” o “correcto” que sea poner la cara y pedir disculpas, el hombre tiene que irse de su cargo. A estas alturas de la vida, eso no tiene vuelta de hoja. Si alguien comete una falta, tiene que asumir las consecuencias, no basta con dar la cara y excusarse. Que era que “estaba borracho y trastornado”, salió a decir el hermano del técnico. Seguramente, ¿y qué? ¿le aceptamos sin más las disculpas a quien atropella a alguien en su carro porque estaba borracho?

En este caso concreto, la mujer golpeada no ha puesto una denuncia, y dado el clima de opinión actual -y dicho sea de paso, los antecedentes del señor Gómez- mejor que se haga a un buen esquema de seguridad antes de hacerlo. Pero esa es otra historia, esa es la historia judicial que todavía no comienza. Entre tanto, el delito está cometido, confesado y documentado, así que la sociedad puede y debe imponer una sanción social, que no será enviarlo a la cárcel (porque vuelvo y digo, ese es tema judicial) pero sí privarle del prestigio que le otorga ser el técnico de la selección colombiana de futbol (y claro, de los 80 millones de pesos mensuales que gana por ello).

Otra cosa: en este país los derechos humanos son más importantes que clasificar a un mundial de futbol. Que no nos vengan a decir que don “Bolillo” no puede irse porque entonces se nos daña el mundial: primero porque no es cierto (¿sólo existe entre las más de 40 millones de almas colombianas un solo técnico de futbol competente y dispuesto?), y segundo porque aunque lo fuera, el bien común del respeto a la vida y la integridad de la ciudadanía está por encima del interés particular de un campeonato deportivo.

Y no es un tema personal, en ningún sentido. La violencia contra las mujeres no es un asunto privado que deba resolver cada una en negociación con su agresor, sino un tema de salud pública al que debemos hacerle frente conjuntamente como sociedad. Como sociedad retiramos al Bolillo de ese cargo tan importante que ocupa porque lo ha desmerecido, porque no se trata solo de saber de futbol, sino que es un lugar que sirve de ejemplo para la sociedad. Igual que si un presidente es descubierto en la misma falta, por más buen estadista que sea le toca retirarse, porque no son sólo calidades profesionales las que se exigen a una figura pública de semejante envergadura.

Y por ahí derechito se van a tener que ir don Álvaro González de Colfutbol y la senadora Liliana Rendón, porque en Colombia el palo ya no está para hacer bolillos:


Firme la Petición a la Ministra de Cultura: Renuncia de Vice Fedefutbol y Bolillo - Violación estatutos de la Federación

Únase a la causa: Exigimos la renuncia de la senadora Liliana Rendón


Nancy Prada Prada
npradapr@gmail.com
@nansinverguenza

3 comentarios:

  1. triste, pero a penas se pase la noticia en este pais el bolillo volverá como si nada

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  2. No se nada de feminismo, creo entender que el feminismo defiende la igualdad de la mujer y el hombre, pero entonces me pregunto, no es machista que ahgan alboroto por el asunto del bolillo solo por que su victima es una mujer? si el hubiera golpeado a otro hombre se habria enterado algun noticiero? no creo, entonces me parece que la importancia que se le da a este asunto recalca la idea machista de que la mujer es debil y que no se debe tocar, no! la mujer es un ser humano igual a los demas y si nos quejamos, qujemonos de toda la violencia que existe entre un ser humano y otro, sin importar su genero.

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