viernes, 12 de agosto de 2011

Preludio

Acabo de cumplir 33 años. Mi herencia cristiana hace que ese número me haga pensar en que se trata de una edad para pasar a la historia. Pero hay cosas peores de esa cristiandad que me precede y me funda, cosas que todavía no logro borrarme de la piel, expulsar definitivamente de mi subjetividad. La culpa, por ejemplo. ¡Siento culpa de tantas cosas! Digo que no, creo firmemente en que no debería ser así, comprendo a la perfección las mezquinas razones que hacen útil la culpa para el proyecto de la cristiandad, y las aborrezco. Pero lo cierto es que todavía me descubro -o me descubren- sintiéndome culpable de asuntos que mi hedonismo tendría que aceptar con más tranquilidad. Supongo que por eso, porque insisto en llevarme hasta ese otro lugar, este blog se llama “Sin Vergüenza”. No por quien soy, sino por quien quiero llegar a ser: una persona que se ha librado del peso del juicio ajeno y logra convertirse en su propia vara.

Ahora bien, a pesar de los rezagos de culpa, estos 33 han estado muy bien vividos. Crecí y anduve hasta los diez años junto al mar Caribe, de donde me trajeron luego hasta Bogotá, aunque mi ascendencia es santandereana. De alguna manera me siento de esos tres lugares. Estudié con monjas, fui una alumna brillante y luego me di cuenta de que me habían engañado y me rebelé: recuerdo como hito fundante de quien he llegado a ser el día en que la monja que dirigía el curso de religión me expulsó del salón de clases. Lo veo en cámara lenta en mi memoria: levantarme del asiento, tomar mis libros, mirarla a los ojos, sonreir, caminar hasta la puerta y cerrarla suavemente tras de mí. Creo que esa mañana conocí por primera vez a qué sabía la libertad. Y me envicié a ella, por supuesto.

Estudié Filosofía en la Universidad Nacional de Colombia, y más tarde, haciendo un posgrado allí mismo, me hice feminista. He estudiado bastante, me gusta.

A los 19 años me fui de la casa paterna, voluntariamente embarazada. Soy madre desde los 20 y sigue siendo todo un reto. Me he enamorado varias veces y hasta las últimas consecuencias, de hombres y de mujeres. Insisto en que estar enamorada es la mejor manera de estar en el mundo, y por los caminos del amor he llegado a rozar el filo: a veces porque he aprendido cosas trascendentales, a veces porque he desaprendido todo. En una ocasión, por ejemplo, envié una carta a las directivas de un periódico para quejarme de que una de sus empleadas había seducido al hombre que yo amaba. Si, he llegado hasta ese límite de la ridiculez. Conozco lo que se siente en el fondo y he aprendido a flotar de nuevo.

Como dije, también he aprendido cosas trascendentales transitando las rutas del amor. He aprendido, por ejemplo, que la monogamia no me sirve; que no vale la pena privarse de otros labios que saben a miel, que existen formas inconfesables del deseo. Durante más de cuatro años me mantuve escribiendo sobre estos ires y venires del sexo y el amor, en mi primer blog “El Sexo Sofía”. Lo abandoné un poco sin darme cuenta: sólo pasaron los meses sin ninguna anotación y ahora que deseo volver no tuve ganas de ponerme la piel de Sofía. Ahora quiero ser Nancy SinVergüenza. Porque se puede elegir quien ser. Yo elijo.


Acabo de cumplir 33 años. Sembré un árbol cuando estudiaba con las monjas; he tenido una hija y he publicado dos libros. Si eso fuera todo podría morirme en paz. Pero no se me antoja, tengo ganas de bastante más. Así que comenzamos, otra vez.



Nancy Prada Prada
npradapr@gmail.com

@nansinverguenza

9 comentarios:

  1. Lo hermoso de la vida es que es como un rio eterno fluyendo con agua nueva cada vez. Que buen plan reinventarse cuantas veces sea necesario, mudarse la piel para descubrir todas las mujeres que nos habitan. Celebro este nuevo comienzo, celebro los 33 y sigo siendo espectadora desde un azar tangencial... saludos.

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  2. La primera respuesta en este nuevo comienzo. Recordaré eso...

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  3. Una edad oportuna para este reinventarse y desprenderse una vez más de las pieles que uno se ha ido poniendo para vivir en el mundo. Me gusta este inicio y en lo posible mientras te escribes de nuevo, también me iré escribiendo yo al comparar experiencias y reflexionar sobre lo que soy.

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  4. deconstruirse y construirse eternamente, eso es la libertad. felicidades por tus XXXIII años.

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  5. Hacia falta leerte . . . . me gustaria mas. . . pero tu pensamiento en palabras es suficiente por ahora !

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  6. Excelente. Te estaré leyendo. Felicidades por el nuevo espacio.

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  7. Qué bueno es levantarse el velo y hablar fuerte y claro en medio de la multitud enmascarada.

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  8. Me gustaba mucho el sexo de Sofia..lo extrañaba..ahora sabiendo que eres tú te acompañaré aun más, con valentia y sin verguenza muchos abrazos ..isabel ortiz

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  9. El cristianismo de forma muy inteligente busca introducirse en las mentes de los niños y cuando creces es muy dificil eliminarlo del todo.

    Particularmente creo que la forma de terminar de sacarse los restos del cristianismo es empezar a vivir activamente el ateísmo, que sea algo de todos los días y para esto la única forma que he encontrado es convertirme en un ateista militante.

    Hemos creado un grupo bastante agradable alrededor de Apostasia Colectiva Colombia y tal vez un día si sacamos el tiempo, pongamos algo de contenido en ateos.co.

    Cualquiera que lo desee por favor unasenos :)

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